Columna en Revista del Campo: Ganadería Regenerativa: una Forma de Compensar las Emisiones

Hoy en la revista del Campo, columna de Opinión de Isidora Molina.

El consumo de carne y la ganadería parecen ser uno de los culpables del deterioro del medio ambiente y un factor relevante para el calentamiento global por la contaminación generada en el proceso productivo. Sin embargo, la ganadería es capaz de producir un impacto positivo en el medio ambiente cuando se considera una interacción armónica de la actividad ganadera con los diversos factores del entorno.

Estas formas de producción —que se han comenzado a utilizar con particular éxito en la recuperación de la biodiversidad de suelos y praderas— se basan en imitar el comportamiento que los animales tenían hace millones de años cuando, de manera silvestre, pastoreaban en alta densidad y en movimiento constante.

En efecto, al imitar el comportamiento de los herbívoros en la naturaleza, pastoreando en grandes manadas compactas, bosteando y orinando de forma homogénea, se potencia la incorporación de microorganismos al suelo, lo que sumado a la planificación de los movimientos permite respetar los ciclos naturales de recuperación de los pastos y del suelo.

Además, este tipo de pastoreo evita problemas asociados a la alta concentración de animales en confinamiento, como enfermedades y estrés. La planificación del pastoreo, al promover una buena nutrición de los animales y del suelo, disminuye la necesidad de tratamientos médicos, el alto uso de insumos, que constituyen una fuente de contaminación y deterioro de la biodiversidad, además del impacto económico que tienen.

De este modo, basándose en la tríada de coevolución de forma armónica —suelo-plantas y animales—, la planificación del pastoreo permite que, en lugar de erosión, la ganadería colabore en la recuperación y consolidación de suelos y praderas saludables con alta biodiversidad y rendimiento, las que serán capaces de compensar con creces las emisiones que genera la actividad ganadera, con el secuestro de CO2 a través de la fotosíntesis y de la riqueza de sus microorganismos, cumpliendo su rol natural como sumidero de CO2 de gran importancia para el planeta.

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